martes, 27 de mayo de 2014

SNOWPIERCER

SNOWPIERCER(2014)

Director: Bong Joon-Ho
Reparto: Chris Evans, Song Kang-ho, Tilda Swinton, Jamie Bell, Octavia Spencer, Ewen Bremmer, Ah-sung Ko, John Hurt, Ed Harris, Alison Pill, Luke Pasqualino, Steve Park, Adnan Haskovic, Clark Middleton, Paul Lazar
Guión: Bong Joon-Ho, Kelly Masterson (Comic de Jean-Marc Rochette y Jaques Loeb)
Música: Marco Beltrami




Hoy os traigo la crítica de esta producción surcoreana, basada en un cómic, que va bastante más allá de ser una película de acción al uso y que cuenta con un reparto de auténtico lujo, mayoritariamente americano. Su director, Bong Joon-Ho ya nos ha regalado anteriormente algunas joyas como por ejemplo "Memories of a Murder" y "The Host" (tengo pendiente de ver "Mother" de la que me han hablado muy bien), y en esta ocasión estoy seguro que no dejará indiferente a nadie.

La historia es muy sencilla. El mundo se ha congelado y los únicos supervivientes viajan a bordo de un tren que da la vuelta al mundo en un bucle infinito, ideado por un visionario que lo maneja y lo gobierna, y en cuyos vagones delanteros vive y disfruta la clase alta mientras que en los traseros sobreviven hacinados los que no tuvieron la suerte de sacar boleto para disfrutar del viaje con todas las comodidades. Evidentemente con el paso del tiempo se gestan revoluciones y este es uno de esos momentos. Liderados por Curtis (Chris Evans), que no asume su papel por la veneración que siente hacia su mentor Gilliam (John Hurt), los tripulantes de los vagones de cola urden un plan para alcanzar la máquina y hacerse con el control del tren.


Como he dicho antes, se trata de una película de acción que esconde una fuerte crítica a la diferencia de clases, pero también una profunda reflexión sobre el equilibrio y la supervivencia. La primera parte de la película sienta las bases de esa extraña sociedad sobre ruedas, y nos presenta a todos los personajes, destacando a una irreconocible y camaleónica Tilda Swinton, que parece estar muy cómoda con el histriónico papel que interpreta, y que se convierte en la bisagra entre una primera mitad de la película que podríamos definir como un drama de acción y una segunda mitad que se convierte en una frenética muestra de la capacidad visual de su director, y en una acumulación de revelaciones que van añadiendo valor a todo lo visto anteriormente, sin renunciar en ningún momento a escenas espectaculares, ni por supuesto a un sentido del humor característico del director que en ocasiones se acerca muchísimo al de los Monty Phyton. En ese camino hacia la Máquina, nuestro personaje peleará, no solo contra el ejercito del tren, sino también con sus propios demonios, tomando decisiones que van a influir tanto en su propio destino como en el de toda la humanidad. 


Todo el reparto está a un buen nivel, lo que no sorprende a nadie visto el elenco de bestias pardas que aparecen y absolutamente nadie desentona, pero si tuviera que destacar a alguno de ellos me quedaría con la mencionada Tilda Swinton que está que lo borda.

Como he dicho antes, subyacen muchos temas en esta frenética cinta que cuenta con un guión que desde mi punto de vista es redondo, que no deja cabos sueltos, que te llega a encoger el corazón y que no juega con el sentimentalismo barato ni la demagogia, siendo coherente en todo momento con el universo que plantea y con una media hora final que sobrecoge.


En resumidas cuentas, una película que te tiene pegado al sillón las dos horitas que dura y que no se acojona a la hora de adoptar un tono sarcástico que en ocasiones roza la farsa, pero no llega a cruzar esa línea que diferencia lo serio de la chorrada, y que una vez que ya te ha dado masticado lo que pasa para que te enteres bien, te mete tres reveses con anillo que duelen primero, pero que agradeces mucho cuando sales pensando del cine.

lunes, 19 de mayo de 2014

El Médico

El Médico (2013)



Director: Phillip Stölzl
Reparto: Tom Payne, Stellan Skarsgård, Olivier Martinez, Emma Rigby, Ben Kingsley, Michael Jibson, Elyas M'Barek, Makram Khoury, Dominique Moore, Fahri Yardim
Guión: Jan Berger, basado en la novela de Noah Gordon.
Música: Ingo Frenzel








"El Médico" es una novela de Noah Gordon publicada en 1986 y que rápidamente se convirtió en un best seller, lo que provocó que tuviera dos secuelas tituladas "Chamán" y "La doctora Cole". Yo me leí la novela hace muchos años y me gustó; de hecho siempre me pregunté por qué nadie se había interesado en la apasionante historia del barbero Rob cole para llevarla al cine, y hete aquí que casi 30 años después de su publicación nos llega una coproducción europea, con participación española, francesa y mayoritariamente alemana, que con poco más de 30 millones de presupuesto alcanza niveles de calidad similares al cine made in Hollywood.

Evidentemente hay que matizar. No es lo mismo 30 millones que 200, pero es de destacar el inteligente uso que se le ha dado a los recursos económicos sin que la historia se resienta un ápice, aunque se hubiera agradecido un metraje más corto y quizás algo más de espectacularidad en las batallas o enfrentamientos, que directamente son obviados en la película.

La película entretiene e interesa, y Tom Payne tiene el carisma suficiente para no verse engullido por esos dos monstruos que son Stellan Skarsgard y Ben Kingsley, cuyos galones eclipsan al chaval pero no llegan a taparle del todo, y es de justicia reconocer ese mérito al chico. Por cierto, que Ben Kingsley no envejece nada, llevo 15 años viéndole igual.

Las tres tramas se desarrollan de manera paralela a través de un montaje sencillo, ágil y efectivo, en un metraje en el que se nos plantean varios dilemas como la xenofobia, el conflicto ciencia-religión o el adulterio, pero pasando por encima de ellos como de soslayo, dejándolos caer pero sin profundizar en exceso en los mismos como temiendo que el espectador piense de más y se aleje de la historia principal que viene a ser como los cuentos que Rebeca cuenta en la película. Encuentro la explicación a esta actitud a la voluntad de acercarse al cine clásico americano, a realizar una gran película de aventuras histórica que se acercase a esas producciones de los años 60, y por supuesto a la intención de sacar rédito a esos 30 millones de presupuesto y llegar a cuanto más público, mejor. El problema es que si en el cine de aquella época subyacían planteamientos durante todo el metraje y los diálogos estaban repletos de subtexto, en "El Médico" han preferido no arriesgar y está todo mascadito y facilito.

En definitiva, es una buena película, se ve fácil, entretiene y es un producto digno que cumple con creces con los objetivos que se ha marcado, pero a mi modo de ver le falta enjundia, profundizar más en sus planteamientos y llegar a emocionar en los momentos álgidos del film, cosa que desgraciadamente no alcanza a conseguir.

jueves, 8 de mayo de 2014

12 años de esclavitud

12 AÑOS DE ESCLAVITUD (2013)
DIRECTOR: Steve Mcqueen
REPARTO: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Lupita Nyong'o, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Sarah Paulson, Brad Pitt, Alfre Woodard, Michael K. Williams,Garret Dillahunt, Quvenzhané Wallis, Scoot McNairy, Taran Killam, Bryan Batt,Dwight Henry, Jay Huguley
GUIÓN: John Ridley
MÚSICA: Hans Zimmer


Si eres de los que no va al cine a sufrir, puedes ahorrarte esta película. Vaya de antemano. Señores, esto es un drama, con palabras mayores. Y es un drama no sólo porque los acontecimientos lo sean en sí mismos, sino porque nuestro amigo Steve McQueen es un director de los pies a la cabeza y sabe perfectamente cómo quiere contar esta historia de lucha, resignación y crueldad que nos muestra el lado más oscuro, maligno y deleznable del ser humano.


Esta es la historia de Solomon Northup, hombre de bien, músico, esposo, padre y hombre libre, que es secuestrado por unos traficantes de esclavos para venderlo posteriormente a los esclavistas del sur de Estados Unidos. No se trata de una lucha para obtener la libertad, sino para sobrevivir en un mundo en el que si sabes hacer algo más que no sea decir "Sí, amo", corres el peligro de amanecer colgado del cuello en cualquier árbol de la plantación de tu dueño.


Steve McQueen, director de la aclamada "Shame", no se aleja prácticamente nada del estilo de aquella, a pesar de que ambas historias son diametralmente opuestas. Y lo clava. Con un ritmo pausado, primeros planos que estremecen, planos fijos que cuentan todo un mundo y planos secuencia espectaculares, no tanto por su dificultad técnica como por su magnífica puesta en escena, el director nos hace partícipes del sufrimiento, del miedo y de la rabia de unos y del odio, la crueldad y la hipocresía de otros.


El guión es francamente bueno, y por él desfilan un gran número de personajes secundarios que aportan matices importantes para entender la sociedad de la época y la filosofía de propietario de los estados esclavistas. El reparto está magnífico sin excepciones y tanto Chiwetel como Lupita Nyong'o estremecen con sus actuaciones. Pero el que es una bestia parda es Michael Fassbender. Puede que haya gente que entienda que está sobreactuado en esta película, pero desde mi punto de vista es espectacular como me hace creer en su personaje hasta el punto de tener miedo a que aparezca en pantalla.


La música de Hans Zimmer acompaña perfectamente a la acción y McQueen no abusa de ella para subrayar las escenas más emotivas, utilizando otros recursos bastante más efectivos como la interpretación de los actores, el montaje o simplemente aprovechando el fuera de plano.


Pienso que "12 años de esclavitud" es una gran película: honesta, dura, bella, con un reparto excepcional y en estado de gracia, y tengo la seguridad de que va a aguantar perfectamente el paso del tiempo y a la larga será considerada uno de los mejores dramas sobre la esclavitud, sino el mejor.



Insisto que hay que tener estómago para disfrutarla, no porque sea violenta en el sentido visual, que no lo es, sino porque plantea grandes conflictos morales, te hace preguntarte hasta que punto es o puede ser hijo de puta el ser humano, y por supuesto que agita la conciencia de aquellos que la tenemos.




miércoles, 9 de abril de 2014

Enemy

Tenía ganas de ver esta película. Intenté abstraerme de los comentarios y críticas sobre ella y tampoco vi el avance, porque sólo el argumento me llamaba la atención. Siendo una adaptación libre de "El hombre duplicado", novela de José Saramago, el punto de partida es precisamente ese: un hombre descubre que existe otro hombre que es idéntico a él.

Dirigida por Denis Villenueve, autor de la aclamada "Incendies" y la sobrevalorada "Prisioneros", esta "Enemy" era para mí la película con la que este canadiense con gusto por las casualidades y los giros enrevesados podía asentarse definitivamente como director a tener muy en cuenta en el futuro. 

Desgraciadamente la película no cumple con las expectativas generadas. En gran parte es un problema del guión. Nadie niega de las habilidades de dirección del señor VIllenueve, pero en esta ocasión creo que yerra el tiro con algunas decisiones que perjudican a la historia que desea contar, que además no queda muy clara.

Villenueve nos presenta a un profesor de historia, en cuyas clases nos habla del caos, de la duplicidad de acontecimientos y otros temas existenciales, con cierta dificultad para relacionarse, que tiene una novia con la que solo folla pero apenas habla, y que lleva una vida anodina, aburrida y apática. Un ser triste cuya tristeza no nos es explicada en ningún momento, y que descubre viendo una película la existencia de un actor que se le parece. Movido por la curiosidad tratará de averiguar quién es y entablará contacto con él.

Hasta aquí todo más o menos bien, normal. A partir de este momento es cuando todo empieza a perder sentido dramático. Desde el momento en que ambos personajes principales toman conciencia de la existencia del otro, la película se convierte en un sinsentido. Los conflictos que nos plantea el libreto son a mis ojos inexistentes, los miedos que sufren los personajes son infundados, las reacciones de los mismos no son lógicas y lo peor de todo es que cualquier interpretación metafórica que nos pueda intentar colar el amigo canadiense es totalmente injustificada.

Las decisiones de las que hablábamos antes pasan por una fotografía amarillenta y fea, que hace realmente incómodo el visionado del film, hasta una música estridente y exagerada, que ralla lo ampuloso, ambos recursos utilizados para subrayar una atmósfera de intriga, agobio, dramatismo y supongo que cierto aspecto sobrenatural que la propia historia no alcanza a transmitir en ningún momento, todo ello aderezado por un montaje pretencioso y lentísimo que no hace más que confirmar que al guión de Javier Gullón le faltaban muchas vueltas por dar y seguro que más de una y dos revisiones.

En el aspecto interpretativo poco que destacar. Jake Gyllenhaal está correcto en los dos roles, y las chicas tres cuartos de lo mismo, todo muy ordinario. Personalmente es una pena desperdiciar de esta manera el talento de la hermosa Melanie Laurent, que en esta ocasión nos regala algunas escenas desnuda, aunque no compensa el precio de la entrada.

En definitiva una película que desde mi punto de vista se podría haber quedado en un cortometraje y además no me hubiera gustado. Creo que es pretenciosa y que no tiene ni siquiera fundamentos para ello, pero para gustos los colores.

Estoy un poco decepcionado, porque después de ver "Incendies", pensé que Villenueve era un director que podía moverse bien y cómodamente en el género del thriller, pero después de "Prisioneros" y de "Enemy", solo veo multiplicados los errores de la primera y no alcanzo a ver las virtudes que me emocionaron. En ambos casos, tanto en "Prisioneros" como en "Enemy" sólo veo el planteamiento muy por encima de un dilema moral concreto, que no se desarrolla como corresponde a la enjundia que el envoltorio de la película pretende darle.

Y dicho todo esto, si alguien la ve y quiere compartir conmigo sus impresiones, puede dejar su comentario. Y si puede explicarme el tema de la araña...

martes, 25 de marzo de 2014

God Bless America

Buenas de nuevo:

Os traigo una reseña de una película de 2011 que pasó sin pena ni gloria por la cartelera española bajo el aberrante título de "Armados y Cabreados", lo que irremisiblemente se tradujo en que no la vio ni el tato porque el título llamaba a engaño sobre lo que el film ofrecía. Una comedia de tiros, ¿no? Pues sí, pero no.


El planteamiento no por sencillo deja de ser intelectual, con lo cual puede haber gente que sienta auténtico rechazo ante lo que nos propone Bobcat Golthwait, director de la película y a quienes algunos recordaréis en el papel de Zed en "Loca Academia de Policía", en fin, las vueltas que da la vida.


Frank es un hombre divorciado con una hija insoportable que no le hace ni caso,que vive solo y hastiado de esta sociedad ególatra, consumista, hipócrita y ajena al respeto a los demás, y una vez que pierde su trabajo y le diagnostican un tumor cerebral decide quitarse la vida no sin antes acabar con algún símbolo de la podredumbre social que invade a su país.


En esa aventura conoce a la que será su alter ego, una chica de 16 años que comparte con él su frustración y su visión de un mundo que debería ser mejor.


Bien, esto es la introducción y no comentaré más respecto al argumento, pero como podéis observar se trata de una especie de Bonnie and Clyde en el siglo XXI, con críticas en absoluto veladas a los valores que la sociedad de hoy en día acepta como moralmente superiores porque han sido impuestos por los medios de comunicación, en busca del control del individuo.


Los dos actores están muy bien. Joel Murray lleva el peso de la película, y en verdad puedes identificar la rabia contenida de este pobre hombre en un abanico de matices que ofrece sobre todo en la primera parte de la película. Evidentemente se ayuda del estupendo guión que escribe el propio Golthwait, con diálogos ágiles y monólogos no moralistas, sino indignados y llenos de rabia con los que muchos de nosotros nos sentiremos identificados. Por su parte, la joven Tara Lynne Barr resulta un grato descubrimiento y aporta un necesario toque de humor en el papel de la joven que ve en Frank la salida a su aburrida e insulsa vida. Juntos, y a pesar de la diferencia tanto física como de edad, tienen muchísima química y la película lo agradece.


Bobcat Golthwait no es ningún novato en esto de la dirección, pues lleva ya tres películas a sus espaldas, las cuales tengo que reconocer que no he visto, pero al menos en esta "God Bless America" hace uso de un sentido del ritmo perfecto a la hora de hacer avanzar el film, tomándose el tiempo necesario para presentarnos al personaje y hacernos entender su situación. No le hace ascos a la sangre, pero tampoco se regodea en la violencia gratuita, y consigue dotar a la película del humor negro que este tipo de historias necesita para calar en la conciencia del espectador.


Como he dicho antes, puede que algunos sientan ciertos reparos a la hora de juzgar la actuación de nuestros protagonistas, y se puede cuestionar si es moral o no, pero lo que queda es un mensaje potente y claro, una crítica satirizada de una sociedad que se ha convertido en una carrera por alcanzar la fama, a cualquier precio y sin importar quién quede en el camino.


Dura, violenta, bonita y entrañable. Totalmente recomendable.

domingo, 27 de octubre de 2013

Jagten (The Hunt - La Caza)

"The Hunt" es una película danesa de Thomas Vinterberg, director de la también famosa y aclamada "Celebración", considerada la primera película del movimiento Dogma 95', y que como muchos de vosotros sabréis se caracterizaba, a grandes rasgos, por rodar sin música, sin decorados, sin iluminación artificial y cámara en mano. Aquí no os vais a encontrar nada de eso. Thomas Vinterberg se aleja totalmente del concepto Dogma 95 y se marca un film convencional, rodado de manera brillante, y utilizando los recursos clásicos de la manera más acertada posible. Esto lo digo para que nadie se eche atrás por el tipo de dirección de la película. No es  nada raro, ni hay improvisación actoral, ni "se ve mal porque no está iluminada". 

Entramos en faena. "The Hunt" es una película que debería ver todo el mundo, y luego entraré más en esta afirmación, pero que vaya por delante. Lucas es un profesor de unos 40 años que trabaja en una guardería tras haber cerrado la escuela donde enseñaba. Tiene un hijo que vive con su madre a quien no ve y con quien trata de normalizar la relación, y un grupo de amigos de la infancia en quienes confía y con quienes pasa el tiempo libre. En un momento dado, la hija de su mejor amigo, que acude a la misma guardería en la que Marcus trabaja, le acusa ante la directora de hechos muy graves. Esa afirmación es el desencadenante de una psicosis que recorrerá el pueblo y que a la larga convertirá a Lucas en un paria para el resto de su vida.

Thomas Vinterberg se toma su tiempo en presentarnos a Lucas y su entorno, sus amigos, su relación con los niños, su relación con su expareja, con su hijo , e incluso cómo esta superando el divorcio e intentando rehacer su vida con una compañera de trabajo. Al mismo tiempo, el director nos muestra como es su comportamiento con los niños, y en especial con Klara, la niña que le va a meter en este embolado. Sin renunciar al humor, VInterberg nos presenta la vida de un buen hombre de 40 años que está empezando a salir de una crisis personal, enfatizando lo que para el personaje es más importante en su vida: su hijo Marcus y sus amigos, en especial Theo, el padre de la niña. Y todo eso es necesario, porque nos está mostrando fuertes lazos que no van a tardar en romperse por culpa de la mentira de un niño y por la desconfianza y el miedo de una sociedad que dispara antes de preguntar, que acusa sin prueba alguna y que realiza juicios sumarísimos en la calle cuyas sentencias son más demoledoras que las que se dictan en los juzgados, y sus consecuencias, tal y como nos enseña Vinterberg, imprevisibles e imperecederas.

El miedo, la desconfianza y la psicosis colectiva se desatan hasta el punto de convertir en un paria a una buena persona, inocente y acusada injustamente. Dos escenas memorables: supermercado e iglesia. Sencillamente geniales. Alguien dirá que todo es muy exagerado, pero personalmente me parece magnífico el guión; no le sobra nada y tampoco le falta, todo tiene coherencia, aunque en ocasiones nos pueda sacar de quicio por las reacciones de algunos adultos y su comportamiento a la hora de abordar el tema, pero esas reacciones son necesarias si quieres realizar una crítica como la que esta película representa.

Las interpretaciones son espectaculares. La niña, el amigo, el hijo, pero sobre todo y ante todo, la película descansa sobre los hombros de Mads Mikkelsen, actor conocido por interpretar a Hannibal Lecter en la serie "Hannibal", y que se aleja radicalmente de ese personaje frío y calculador para regalarnos una interpretación desde mi punto de vista magistral, con la que te ríes, sonríes, sufres y lloras. De verdad, que las escenas del supermercado y la iglesia, y ya se que lo he dicho más arriba, son sobrecogedoras.

También está a la altura Thomas Bo Larsen, interpretando a Theo, personaje complicado, que se debate entre su hija y su amigo, y en el que se instala la duda permanente y la necesidad de perdonar o perdonarse.

Decía al principio que es una película que debería ver todo el mundo, y lo decía porque actualmente, y sobre todo en este país de pandereta y de morbo por lo ajeno, se han puesto de moda los juicios paralelos a los procesos judiciales penales más importantes, léase José Bretón, la niña Gallega, etcétera. Sin entrar a valorar la inocencia o culpabilidad de esta gente, lo que está claro es que desde el primer día están en la picota, y un juicio se desarrolla en la calle al margen del procedimiento judicial, y sin ningún tipo de garantía que proteja al acusado. Y eso es precisamente lo que cuenta "The Hunt". Eso y una profunda reflexión sobre el miedo, la amistad, el perdón y sobre todo, la desconfianza. El final me parece totalmente esclarecedor.

Espero que la disfrutéis tanto como yo.

lunes, 30 de septiembre de 2013

JFK

Buenos días:

Esta entrada debería haber sido una reseña de "RUSH", de Ron Howard, actualmente en cartelera y película que tenía pensado ir a ver ayer, pero al llegar al cine me di cuenta que ya había empezado y mi memoria me había jugado una mala pasada grabando a fuego en mi cabeza las 20:30 cuando empezaba a las 20:05. En fin, cosas que pasan. Como era pronto y no me quería quedar sin mi sesión de cine, y al no encontrar alternativas apetecibles en la cartelera, decidí volver a casa y aprovechar la hora para calzarme una peli larga de las que tengo en casa, y la elegida fue JFK (1991) de Oliver Stone, y la verdad es que no pude haber elegido mejor.

JFK, para que os hagáis una idea, es una película que vi en el cine y que no volví a ver nunca más entera. Calculando, a ojo de buen cubero, la vi hace 22 años, con lo cual yo tenía 13, suficiente edad para saber de qué va, pero totalmente insuficiente para entender la cantidad de matices que tiene, la cantidad de información que vomita, y la intensidad de la crítica de Stone al sueño americano y sus instituciones.

Para quien a estas alturas no lo sepa, JFK narra la lucha de Jim Garrison (Kevin Costner), Fiscal General del Distrito de Nueva Orleans, en su afán de demostrar que tras el asesinato de John Fitzergald Kennedy se escondía un complot que involucraba a estamentos gubernamentales, servicios secretos, ejército americano, mafia, disidentes cubanos y lobbys empresariales.

La película no da tregua y va como un tiro sus primeras dos horas. Nombres y más nombres, información y más información, pero no pierde el hilo en absoluto ni se anda por las ramas. Estás en todo momento perfectamente situado si has prestado atención, y hasta tu compañero de butacas te parece sospechoso de haber participado de la conspiración. Stone sabe de qué va esto del cine y a través de un montaje que intercala imágenes de archivo, reproducciones ficticias en blanco y negro, y metraje de ficción, te introduce en el intrincado entramado que va descubriendo el fiscal Garrison en sus pesquisas, sirviéndose de un ritmo trepidante tanto de montaje como de puesta en escena, pues es una película en la que se habla mucho y bastante rápido, lo cual dificulta el proceso de la información, pero agiliza los sentidos y facilita que se fijen los conceptos  más básicos de la teoría que expone. Todo ello acompañado de la música del maestro John Williams que sirve como subrayador amarillo en los momentos más importantes de la trama conspirativa y como alivio dramático en las secuencias familiares de Garrison. 

Es curioso, en este punto, como Stone aprovecha el paulatino alejamiento de Garrison de su familia para dejar respirar lo que realmente nos tiene en tensión, que es la trama política. Y no le podría salir mejor. En casi todas las películas ese alivio dramático lo proporciona un personaje secundario que aporta algo de humor, una secuencia de montaje, o una trama secundaria sin mucha importancia. En JFK Stone consigue, con los momentos familiares de Garrison, que el espectador descanse de tanto dato y tanto nombre, y se relaje para asistir a las consecuencias que la búsqueda de la verdad está ocasionando en la vida personal del fiscal, y que además empatice con él. Quiero decir que la mujer, los hijos, la situación familiar, es dramática, pero Garrison está luchando en un montón de frentes y es necesario que alguien lo haga y el espectador lo entiende; y no es que no nos importe su mujer, es que necesitamos seguir indagando, justo igual que Garrison.

JFK te hace creer en lo que cuenta, posicionándose claramente y sin tapujos en favor de la teoría del complot, algo totalmente necesario para poder rodar esta película y hacerla llegar al público sin hacer el ridículo, pues aún hoy los archivos del caso están clasificados y el único juicio sobre la muerte de Kennedy, contra Clay Shaw, como bien cuenta el film,(spoiler) dio el resultado de "no culpable"(fin spoiler), por lo que oficialmente a JFK le mató Lee Harvey Oswald. Evidentemente Stone no es un cineasta nuevo en estas lides, pues antes ya había rodado películas incómodas para los USA como "Platoon" o "Nacido el Cuatro de Julio", pero a diferencia de aquellas en las que la crítica a su país podía ser más o menos velada, aquí introduce líneas de diálogo claramente dirigidas a meter el dedo en las heridas no cerradas y a remover conciencias sobre la idiosincrasia del imperio americano.

Evidentemente ese compromiso con la idea central de la película lo adquiere, y de qué manera, Kevin Costner, protagonista absoluto del film y sobre quién descansa el mayor peso interpretativo del mismo, en la piel de Jim Garrison, Fiscal del Distrito de Nueva Orleans, un hombre de justicia, que busca la verdad, y que no se puede creer la versión de la Comisión Warren y decide investigar en secreto lo que pasó ese 22 de noviembre de 1963 en Dallas - Texas, a partir de ciertas conexiones que situaban a Oswald en Nueva Orleans. Costner lo da todo en esta película y se mete de lleno en su papel, adoptando incluso el deje de las orillas del Mississipi a la hora de hablar. Proporciona una clara evolución a su personaje a medida que transcurre el tiempo en la película y va descubriendo más cosas, dejando la inocencia inicial de su personaje en un lugar muy alejado de la rabia y el coraje que le invaden al terminar.   Emocionante y espectacular, a nivel de guión y a nivel interpretativo la última media hora de película. A título anecdótico, ese año ni siquiera le nominaron al Oscar.

El resto del reparto no le va a la zaga: Tommy Lee Jones, Gary Oldman, Joe Pesci, Kevin Bacon, Jack Lemmond, Donald Sutherland, John Candy, Sissy Spaceck o Walter Matthau, por nombrar algunos de ellos, están todos geniales. Como anécdota para los seriéfilos aparece Michael Rooker, más conocido como nuestro amigo Merle de "The Walking Dead".

Puede que la crítica sea algo entusiasta con la película, pues en parte me confieso algo conspiranoico, pero los datos están allí, y las casualidades son demasiadas para pensar que fue una idea ejecutada por un solo hombre. Oliver Stone sólo te lo pone delante y te hace pensar que puede que no todo sea como nos dicen que es...¿Robert Kennedy? ¿Martin Luther King? ¿11-S? ¿11-m? ¿Atentado en Londres? ¿Maraton de Boston?